miércoles, 22 de octubre de 2014

Karely

Casi todos los días estoy como enfadada, de hecho ya casi no sonrío, y al menos como 4 días de 7 que tiene la semana estoy llorando. Mis emociones, mis sentimientos, mis ideas y pensamientos  están revueltos. Mi espalda encorvada, mis intestinos estáticos. Mi cabello despeinado y mi apariencia desaliñada. Ya no escribo, ya no leo, ya no miro al cielo, ya mis sueños se diluyeron. Ser mamá es lo más fuerte que me ha sucedido aun no le veo lo luminoso sólo en el embarazo y el parto lo fueron. La crianza ha sido sombría. Deseo estár bien conmigo misma y así poder transmitirlo a mis hijitos hermosos. Deseo hacer ejercicio, estár en forma, deseo sentirme bella por dentro y por fuera, deseo concretar mi tesis, titularme, vestirme bonito, amar y sentirme amada por mi pareja...

Después del parto...

Ríos de emociones, acantilados de lágrimas. Vulnerabilidad a su máxima expresión. Es fuerte, intenso, doloroso, oscuro y profundo el bendito postparto. Me revuelca, me sangolotea. Se deja ver el linaje familiar, sale a flote lo más arqueológico de mi psique. Tiempo de disolver el "yo". Ser mamá te exige concentrar toda pero TODA tu energía (mente, cuerpo y espíritu) en el pequeño crio. Yo, por el momento, estoy disuelta. Mi identidad se basa en cubrir todas las necesidades de mis hijos. Asearlos, alimentarlos, educarlos..etc..Ya no hay yo. Abogo de que debe de haber yo. Microcosmos-macrocosmos. Adentro-afuera...Pues ni para lavarse los dientes, que digo, ni ir a gusto al baño. Si aclaro, mis bebés son bellísimos. Pero yo, estoy deshecha, desconfigurada, rota...Me siento horrible, con los mismos trapos y con siete kilos de más. La lactancia abrumadora, no es para mí, no doy el ancho. En cambio parir es un placer, Ni modo así me toco y hay que sanarlo...

Brote de vida

El pequeño Federico De Jesús nació el jueves 4 de septiembre del 2014 a las 14:57 de la tarde. Nació en casa, al igual que su hermana Paloma...Un alumbramiento lleno de Fe, fuerza y sobre todo dirección. Me sentí contenida dentro de mi jícara de conciencia, era como una flecha concentrada en su objetivo. El oleaje de contracciones llegaban tumultuosas y en sólo diez segundos se disipaban. Yoga, mi aliada, lavanda mi calmante, venadito hikurito mi oxitocina. Paloma mi doula. Federico mi sostén en la tierra. Federico bebé, suave, sabio, relajado, sereno.
Y entonces, por un momento miré al cielo y hablé con Dios, sin intermediarios, directo a él me dirigí y le hice una petición: ayúdame Dios, porque yo sola no puedo, necesito de tu divina ayuda... De inmediato sentí la cabeza de mi bebé, salí del agua porque la sentía como lava de volcán, caminé a la cama me puse en cuatro puntos y puje, puje con todas mis fuerzas, lo más salvaje de mis entrañas se apodero de mí y grité como si fuera una vaca pariendo, sé que lo más animal de mí se hizo presente para dar a luz a mi grandísimo Federico De Jesús. Pamparius a mi corazón que late al trote del venado. Pamparius a los kakauyaris que habitan en mi. Pamparius a mi útero por el trabajo tan amoroso de contener dos semillas de luz ahora llamadas Fede y Paloma...DIez mil veces gracias al universo...