A mi compañero de viaje, Federico de mi corazón.
Es un divino misterio como la vida nos fue entrelazando, como el gran espíritu unió nuestros rezos en la jícara de la vida.
Es una bendición que el venado sintonizara nuestros corazones y que en sus sagradas tierras nos conociéramos. Caminamos juntos tatei matinieri, tuy mayau, Nacawé, Wirikuta y el Quemado. Y yo aún no sabía que eras tu el padre de mis hijos, que eras tu con quien iba a trascender mi energía, mi matriz y mi corazón.
Que afortunados soñar nuesta familia en la cima del Quemado. Que afortunados llevar velas a sitios sagrados donde mora la divinidad. Te amo, te soñé toda mi vida. Agradezco al fuego, al venado y a la energía bendita de Wirikuta haber sicronizado nuestros caminos. Rezo porque estemos bien, llenos de dicha y felicidad, que podamos entendernos y fluir con amor para guiar a nuestros hermosos hijos.
Agradezco profundamente unir mi corazón al tuyo para sembrar familia, maíz de conciencia, mazorcas de vida y sabiduría.
Que el Venado azul guíe por siempre tu corazón y bendiga tus sueños, tus creaciones y tus rezos. Te amo.
Karely