Esto lo escribí en abril del 2015, en una visita rápida a Las Margaritas, Fede tenía 7 meses y Paloma 1 año 7 meses, eran muy pequeños, ese día Bernalejo estaba lleno de dulces! Jaja...
Visitar tu santuario siempre es una experiencia llena de sanación y de mucho crecimiento interno.
El corazón se abre.
Me recuerdas unas vez más la importancia del Sol en nosotros.
Valorar el amanecer, ese milagro que hace posible que la luz nazca.
Estár atenta a cómo dialogo con ustedes, cómo les rezo, cómo les agradezco...
Cómo cuido mi velita, cómo me dedico a mis ofrendas...
