Nos acompañaron los ancestros, nos bendijeron y nos sonrieron...
Orgullosamente, con reverencia y mucho agradecimiento grito a los cuatro rumbos: ¡Supe parir! Me acordé de mí, me agarre de la Fe, me encomendé entregadamente al venado azul. Confíe. Confie en mi bebé, en mi pareja. Confíe en mi feminidad. Respete mi parto, respete mis emociones, respete mi cuerpo, mis impulsos. Escuché. Escuché a Paloma, escuché las contracciones ¿qué me decían? muévete, fluye. Cuando llegaba la contracción, respiraba profundo, me balanceaba y hacía un sonido con la boca, y entonces se volvía a desvanecer la contracción...Olí, olí mucha lavanda, la cual me llevó a dormir por ratos...Lloré y lloré y lloré. Lloré de felicidad, de agradecimiento, de éxtasis, las lágrimas me bañaban, me convertían en agua.. Rezé. rezé por la vida, por todo lo vivo, rezé y agradecí por Wirikuta, tierra que me llenó de luz. Wirikuta, mi Fe, mi rezo, mi vida. Le rezé a Nacawé, la guardiana de la conciencia, le rezé a su cueva, la puerta a la vida. Para que mi puerta se fuera abriendo y así permitir el paso de la luz.
Parir es intenso, me llevó a los más extremo, a sacar la fuerza y el ímpetu de lo más más profundo y ancestral de mí, cuando llegué al punto más fuerte y culminante grité con TODITITAS mis fuerzas, fue un grito de liberación, de sanción, de reconciliación femenina. Y entones, mi cuerpo se acómodo, me puse a gatas, respiré lo más hondo que pude y nació mi bella flor, su papá la recibió, agarré un poquito de fuerza, me volteé, y la ví. Ví la luz de sus negros ojos, la cargué y ella en su instinto natural se agarro de mi pecho y entonces no lo podía creer, ya tenía a mi bebé en brazos. Antes de cortar el cordón, rezé por que fuera un ser libre, libre de cargas y karmas. Vida nueva, vida renovada..Después nació la placenta, hermosa, de un rojo intenso y llena de energía, ahora cada día comulgo con ella y Paloma también...Y bueno ahora es otro cantar, criar, criar, criar, cada día aprendemos algo nuevo...Espero pronto ir a tu casa a dejar vela, jícara y cacao y que Paloma Guadalupe siga caminando tus senderos...
¡PAMPARIUS!
Karely
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