La flor del desierto es una cooperativa de mujeres de la comunidad Las Margaritas que se localiza en el corazón del semidesierto Potosino. Hace unos años se creó y de ahí se originó el nombre pero se deshizo por falta de organización. Bueno, en noviembre del 2011 renació la cooperativa por iniciativa de las propias mujeres con la intención de trabajar en equipo, crear productos artesanales a partir de la herbolaria local por lo tanto buscar una forma alternativa de sustentabilidad.
Una tarde me dijeron que si les abría la escuela
(en ese tiempo daba clases en la escuela de la comunidad) para que se realizara una junta con las señoras en donde se iba a hablar sobre empleos alternativos para la comunidad pues una minera (y este gran problema prevalece) amenaza con chingar la tierra. De esa junta surgió que se rehiciera la cooperativa, como una buena opción de chamba para las señoras y decirle no a la mina, y bueno ese día también me involucre en la junta, llámese coincidencia o no sé, y me hice también parte del nuevo equipo.
Ha sido enriquecedor estár en la cooperativa pues he aprendido a hacer tinturas, pomadas, conocer un poquito más las plantas del monte. Me gusta mucho la chamba de sacar la sangre de drago, que es una planta que vive en el monte y sólo utilizamos la raíz, es muy meditativo salir a buscarla , camino casi siempre dirección a la loma chiquita que está cerca de Margaritas, crece en familia, a veces me encuentro con colonias de familias de sangre de drago.
Para sacar la raíz hay que llevar un talache y un cuchillo, el talache es para sacarla desde la raíz y el cuchillo sirve para separar la planta de la raíz, y la plantita la vuelvo a poner en la tierra para que agrarre de nuevo...
La cooperativa elabora productos cien por ciento naturales, y desde que volvió a nacer se ha ido renovando mucho. Las pomadas las hacemos a base de ceja de abeja, la cual se me hace una maravilla pues todo lo que producen las abeja es de alta tecnología para el cuerpo, el medio ambiente etc. También hay shampoos, lociones bucales, cabuches en conserva, los cuales son una delicia, aparte de que es un alimento milenario pues brotan de un cactus de cientos de años; tinturas y bueno no se diga de los productos clásicos: la pomada de las 4 plantas y la de caléndula. Para elaborar los productos nos juntamos una o dos veces al mes, antes lo hacíamos en la casa de alguna señora, era rotativo, eso si cada vez que nos vemos a cada una le toca llevar leña o alguna planta en específico ya cortada y lavada. por ejemplo si vamos a hacer shampoos se hace un equipo de dos perosnas los cuales se encargan de ir a sacar la sangre de grado, picarla, lavarla y hacer el té para el champo.
Ahora la producción se hace en el taller de la cooperativa, y no en las casas de las señoras, el taller es parte del centro ejidal, que es un espacio para la comunidad donde se propicie la organización, el diálogo, el intercambio de conocimiento, de artesanías etc entre la gente del ejido. Aparte del taller también hay una tienda para vender los productos, la idea es que la tienda no sea sólo para la cooperativa sino para toda la comunidad, como las servilletas bordadas que todas la señoras de la comunidad hacen mientras van a pastorear las chivas; etc....Bueno eso es lo que se hace en la comunidad en cuanto a la cooperativa.
Son productos derivados de una herbolaria ancestral del semidesierto de Wirikuta y eso los hace muy especiales en cuanto a su función de sanar el cuerpo, la piel, los músculos, los huesos, el cabello, los dientes y también seducir nuestro paladar.
La primera vez que nos reunimos a hacer pomadas.
Noviembre, 2011...
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